miércoles, 24 de octubre de 2012

Olor a niño tierno

¡Camina, camina, camina!
Aunque el camino se enrede,
Se enrosque…
¡Camina!
Porque el viento desde el bosque
Trae olor a golosina.


¡Sin miedo, sin miedo, sin miedo!
Aunque la noche me cubra,
Me envuelva…
¡Sin miedo!
Porque el viento de la selva
Trae olor a caramelo.


¡A escape, a escape, a escape!
Aunque la bruja te espere,
Te atrape…
¡A escape!
Porque el viento del invierno
Trae olor a niño tierno…
Ejem, digo… ¡a chocolate!


-No me gusta eso último –interrumpe la niña.
-¿Por qué lo cantas, entonces? –le pregunta su hermano, molesto.
-¡No he sido yo! –protesta Gretel. Le tiemblan un poco las pecas.

(Texto: Pedro Mañas)
Seguimos con el cuaderno. Esta vez, la imagen era algo complicada de reproducir, así que he terminado casi rehaciéndola. Si pulsáis sobre ella podréis verla mejor.

Gracias de nuevo a Pedro por permitirme subir su texto.

martes, 9 de octubre de 2012

Trío de ases


Aprovechando que estos días disfruto de algo de tiempo libre, mi frustrada vena de escritor se ha abierto paso y ha comenzado, ella solita y sin pedir permiso, a escribir una desastrosa historia protagonizada por los tres hermanos de arriba.

No sé en qué acabará este hobby repentino... De momento, es tan divertido como poco productivo. Os pongo esta ilustración que, siendo realista, es lo único bueno que puede salir de todo esto. ¡Definitivamente lo mío es ilustrar!

miércoles, 3 de octubre de 2012

La tía Eldora

Hoy hemos comido teléfono.
Bien rebozado, al ajillo, en salsa verde, o sencillamente crudo -con un chorrito de aceite de oliva-, el teléfono resulta siempre un bocado delicioso.
Antes, el teléfono lo usábamos sólo para telefonear. Figúrate.
Menos mal que a la tía Eldora se le ocurrió llamar al concurso de la tele.
La tía Eldora es menuda y redonda como un botijo, y tiene unos vestidos floreados muy cómodos, porque son iguales los mires por donde los mires, así que da igual ponerse el vestido del derecho que del revés, boca arriba o boca abajo. Y, como siempre llevan alguna miga por encima, más que vestidos parecen manteles. Eldora es como una mesa con tacones.
La tía come por ansiedad. Eso dice ella. Papá, en cambio, dice que come por cuatro. Y yo digo que come por la boca, como todo el mundo.
El día que telefoneó al concurso de la tele, mi tía se puso más nerviosa que nunca. Sobre todo porque los de la tele no le decían ni que sí ni que no, ni que había ganado ni que había perdido. Sólo que no se le ocurriera colgar el teléfono. La tía mordisqueaba un lapicero y esperaba. Y así un minuto, diez minutos, cien minutos.
Cuando nos quisimos dar cuenta, la tía ya se había zampado tres lapiceros enteritos, mi bolígrafo azul, sus diez uñas pintadas de rojo cereza, y andaba triturando el auricular a mordiscos.
La pobre miraba el televisor sin pestañear y comía. Trocito a trocito y tecla a tecla, el teléfono fue desapareciendo en su barriga.
Eftá fueno”, farfulló al terminar, sorbiendo el cable como si fuera un espagueti.
Pero yo aún diría más. El teléfono es un manjar exquisito.
Lo único malo es que hace sonar las tripas.
(Texto: Pedro Mañas)
La imagen y texto de esta entrada pertenecen a un cuaderno que comparto con mi amigo escritor, Pedro. Se trata de un cuaderno que solemos prestarnos cada vez que nos vemos. Así, unas veces yo ilustro sus textos, y otras él escribe para mis ilustraciones. En este caso, fue mi ilustración la que le inspiró a él para escribir este texto tan divertido.

Si tenéis oportunidad de hacer algo parecido con alguien, os recomiendo encarecidamente que disfrutéis de la experiencia. Es muy divertido y pueden salir cosas muy curiosas.

Es probable que siga subiendo más páginas de este experimento. ¡A ver qué sale!