viernes, 30 de noviembre de 2012

El tren


–Aprisa, señorita –la apuró Dean- No la esperará mucho tiempo.
Ella asintió, ausente, y volvió la cabeza hacia el camino. Miraba algo que Dean no podía
ver. Todavía no.
Dean solo veía unos cuantos árboles secos y el tren que jadeaba en medio de la nada.
Pero para ella aquella nada significaba algo más. La muchacha contemplaba las casas
que no habían llegado a levantarse, la fuente de la que aún no se podía beber, los
hombres y mujeres que no consultaban el reloj de una estación que no existía. Vio
también, al otro lado del mundo, la ciudad, esperándola.
El viento, sucio de arena, hizo revolotear sus trenzas un instante.
–Vamos –dijo al fin, con un hilo de voz.
“¿Cómo es posible?”, se preguntaba, “¿cómo es posible echar tanto de menos una
nada?”
El tren silbó por tercera vez.

(Texto: Pedro Mañas)

8 comentarios:

  1. Me gustaron mucho tus ilustraciones... Felicidades!!!
    Pasee un rato por el blog

    Un saludo, Giraluna

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  2. Juraría que ya pasé por aquí y dije lo mucho que me gustáis los dos...

    En fin, lo repito: como me gustáis los dos.

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  3. Me encanta la historia y me encanta la ilustración...increible!! un relato tan corto y como te sumerges en la historia...me gusta mucho los resultados de tu experiencia...chao!

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    1. Muchas gracias Pilar. Están saliendo cosas muy interesantes jeje.

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  4. Fantastic. I love the feel to it. The colors are also amazing.

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