martes, 28 de abril de 2015

Gina Papadopoulos

Gina Papadopoulos es un mueble más. Un día sí y otro no, su hija Dorothy le pasa un plumero de plumas sintéticas de avestruz, y en vacaciones la cubre con una funda blanca para que no coja polvo. A veces, sobre todo cuando Dorothy discute con su marido, se enfada y le da por cambiar la distribución de muebles del salón, y entonces arrastra el sofá donde está sentada la señora Papadopoulos para ver si queda mejor junto a la ventana o bajo la lámpara de pie. La señora Papadopoulos se desliza en su sofá y sigue tejiendo sin decir ni “mu”.

Gina Papadopoulos tiene ochenta y seis años, dos ojos oscuros y chispeantes escondidos bajo una montaña de arrugas, y un par de agujas de hacer punto que echan humo de tanto enredar lanas de colores. Llegó de Grecia hace más de medio siglo, a bordo de un barco y huyendo de ya no recuerda qué.

Texto: Pedro Mañas

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